viernes, 15 de febrero de 2013

¿Cómo descubre Hacienda el dinero negro?



La discrepancia entre los datos declarados y los que llegan al fisco por otras vías le sirve a Hacienda para indagar donde hay dinero negro. La Agencia Tributaria pondrá este año la lupa en los acogidos a la amnistía


La pregunta que se hacen todos los años algunos contribuyentes cuando presentan su Declaración es la misma: «¿Me harán una paralela?». La reflexión sobre el futuro de esa liquidación también: «No tienen por qué pillarme». Por el simple hecho de presentar la Declaración de la Renta, Hacienda no puede determinar si un contribuyente juega con su dinero en «B», en negro o ilícito. Pero este documento sí ofrece alguna de las claves para rastrear dónde se encuentran esas cantidades no declaradas. Éstas son las estrategias que sigue el fisco para buscar, enfocar y determinar dónde hay dinero oculto a la Administración.


Los expertos fiscales coinciden en señalar que, en principio, una Declaración de Renta o Patrimonio no sirve para justificar que ese contribuyente no tiene dinero negro. «Este tipo de liquidaciones pueden convertirse en un punto de referencia para una investigación posterior, pero lo que se pueda tener en «B» no está claro ni se determina en este documento», explica José María Mollinedo, secretario general del Sindicato de Técnicos de Hacienda (GESTHA). 

La Agencia Tributaria se vale de las incoherencias, las discrepancias y la falta de coordinación que, casi siempre involuntariamente, muestran los contribuyentes en sus diferentes relaciones con la Administración, ya sea la tributaria u otras. El temido cruce de datos es lo que realmente ofrece pistas significativas a los inspectores.

Cruzan los datos
Hacienda recurre a los datos internos del contribuyente, que dispone a través sus bases. Es decir, de las cifras reflejadas en las diferentes liquidaciones que presentan los ciudadanos (IRPF, IVA y Sociedades, pero también otros tributos como el de Matriculación, Sucesiones, etc.). Con todos estos datos sobre la mesa, «se casan diferentes tributos, como IRPF e IVA, y se comprueba si aparecen muchas diferencias», explica Ransés Pérez Boga, presidente de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE).

Un dato que se casa es el de la contabilidad de un negocio que haya presentado en el Registro Mercantil. De este modo, se comprueban las ventas realizadas y se exigen las correspondientes facturas, si no concuerdan los datos con la liquidación del IVA. «Esta es la fuente de datos más importante con la que cuenta Hacienda», reconoce Ransés Pérez Boga. El fisco también se vale de datos externos que pueden aportar pistas. Se trata de las ventas o las compras que se les haya imputado a un empresario por parte de terceros. 

En cualquier caso, una discrepancia entre la Administración y un contribuyente «no tiene por qué implicar un fraude fiscal», recuerda Antonio Durán-Sindreu, presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF). «Aunque los datos que declare un ciudadano no coincidan con los que tenga Hacienda, no habrá problemas siempre que ese contribuyente pueda explicar de dónde surge esta discrepancia», explica Durán-Sindreu.

Nivel de vida sin justificación
No puede descuadrar el nivel de vida de una persona con sus liquidaciones tributarias. Las alarmas del fisco también se encendían cuando determinados empresarios declaraban hipotecas muy elevadas, «pero no tenían los ingresos suficientes como para cubrirlas», indica Mollinedo.
Y otra fuente de información llega a Hacienda a través de las entidades financieras. El rastro de un contribuyente defraudador puede encontrarse en algún producto bancario. Por eso, la Agencia Tributaria puede solicitar los movimientos de una cuenta sospechosa.

Además de ese tipo de rastreos, Hacienda elabora todos los años los planes de control tributario, en los que se marca cuáles deben ser las actuaciones prioritarias de los inspectores.Aunque el de 2013 aún no ha sido publicado, los miembros de IHE han solicitado a la Administración que una de las líneas prioritarias a seguir sea la comprobación y seguimiento de los contribuyentes que se hayan acogido a la amnistía fiscal. No de todos, pero sí de los que representen un mayor perfil de riesgo defraudador.

Articulo publicado el 13 de febrero de 2013 en finanzas.com por Jose Mª Camarero



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